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Entradas

MALENA (II)

Malena salió cuando la noche aún cubría el cielo. Miró a ambos lados y empezó a correr. Después de algunos minutos entró por la misma puerta, llegó caminando por el lado izquierdo de la calle. El azul intenso con un naranja eclipsado bordea el cielo. El alumbrado público continúa prendido. En eso, doña anita cruza la acera, equilibra su cuerpo con las bolsas repletas de pan. Malena volvió a salir, observa a la derecha y empieza a correr.

DERETIROS

¿QUEDARSE O PARTIR?

Mañana nada permanecerá igual porque aunque creamos estar en el mismo sitio, solo se trata de una ilusión. Nuestros pasos son impermanentes como la sombra y la mirada.

DOMINGO

Si este domingo no tuviera prisa llegaríamos a la tarde menos cansados, aun el brillo del sol calentaría la vereda donde los perros del barrio esperan mientras duermen. Dediqué una canción un domingo de enero después de su despedida, al día siguiente la borré para creer que su abandono fue una mentira. El domingo –junto a la mudanza- dejamos el aliento y el agobio, nos alejamos para regresar a través de un pequeño río transparente, sosegado e impermanente como las fisuras del pensamiento.

ENCUENTROS

A menudo uno se encuentra con las imágenes del pasado, aquellas que jamás existieron... como hermosos sueños.

NANET ZAMORA DAZA: “PINTAR ES MI DESTINO”

El cielo prometía una mañana lluviosa entonces apuré mis pasos por la Azurduy, la Abaroa y finalmente trepé la calle La Paz, por Huayrapata, me detuve frente a una pequeña tienda y pregunté dónde vivía Nanet Zamora. Antes de ese día, conversé con él durante algunos minutos mientras esperábamos la premiación a los ganadores de un concurso de dibujo y pintura. Fue cuando acordamos la entrevista y sin comprometer a la memoria pidió que le haga recuerdo. Conocí sus cuadros así como quien conoce el cielo en una postal, mi apreciación sobre ellos no pasaba de una ensoñación ignorante. Acercarse a este artista en sí representaba un desafío, sentía que su obra desafiaba ciertos prejuicios que hasta entonces yo había construido. Correspondía ser puntual ese lunes de octubre. Toqué el timbre -oculto detrás de la puerta del jardín- cuando el reloj marcaba las 10 en punto. Casi inmediatamente salió Nanet Zamora y me invitó a entrar. Cruzamos un corto pasaje, ahí se escondía el Toyota ...

LO REAL

Al final, lo único real es la imaginación, reeditada cada instante, lo demás no existe.