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LA ÚLTIMA

...todos se fueron.  Sabe que su partida no depende de la muerte ni siquiera de dios. Se irá en cualquier momento. Cuando supo que ya nadie quedaba se afanó en esperar forzando incluso al sueño frente a la ventana. Despertó, despertó durante los días y las noches hasta que se olvidó de confiar. No recuerda cómo llegó a este momento y le es muy difícil imaginar el futuro. Ahora, discute y juega con sus dos perros ciegos, toma café con leche todas las mañanas, dialoga con los malos y buenos de las telenovelas y cada tres días riega el par de geranios que florecen únicamente en invierno.

ENTRE LLAUCHAS, DESCANSOS Y PARTIDAS

VIAJE

Cuando mis ojos cierren, terminarás de partir.

MALENA (II)

Malena salió cuando la noche aún cubría el cielo. Miró a ambos lados y empezó a correr. Después de algunos minutos entró por la misma puerta, llegó caminando por el lado izquierdo de la calle. El azul intenso con un naranja eclipsado bordea el cielo. El alumbrado público continúa prendido. En eso, doña anita cruza la acera, equilibra su cuerpo con las bolsas repletas de pan. Malena volvió a salir, observa a la derecha y empieza a correr.

DERETIROS

¿QUEDARSE O PARTIR?

Mañana nada permanecerá igual porque aunque creamos estar en el mismo sitio, solo se trata de una ilusión. Nuestros pasos son impermanentes como la sombra y la mirada.

DOMINGO

Si este domingo no tuviera prisa llegaríamos a la tarde menos cansados, aun el brillo del sol calentaría la vereda donde los perros del barrio esperan mientras duermen. Dediqué una canción un domingo de enero después de su despedida, al día siguiente la borré para creer que su abandono fue una mentira. El domingo –junto a la mudanza- dejamos el aliento y el agobio, nos alejamos para regresar a través de un pequeño río transparente, sosegado e impermanente como las fisuras del pensamiento.