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LOS SUEÑOS NO DEJAN DORMIR

Francisca trabaja desde hace algún tiempo en mi casa, realiza las labores de limpieza durante dos horas cada semana. Por lo general no conversa, únicamente responde con monosílabos. Su madre murió cuando tenía 12 años, desde entonces cuida, cocina y lava la ropa de sus tres hermanos menores. Su padre es albañil y trabaja todo el día. Junto a sus hermanos asiste a una escuela ubicada cerca a su casa, en la Villa Rosa (por la zona del ex aeropuerto Juana Azurduy - Sucre). Francisca tiene 15 años. ¿Qué soñará Francisca? Supongo, dejar de ser pobre. Es un sueño porque es una meta lejana, casi inalcanzable. Sabe que si no trabaja y no cumple las funciones de mamá en su casa no hay comida, no hay escuela ni cuadernos, no hay posibilidades de bajar a la ciudad en micro, no hay chicle ni pipocas, no hay chinelas que le cubrirán sus delgados pies. Este sueño -heredado por sus abuelos- lo comparte su papá, sus tíos, los vecinos, los amigos, los perros, los gatos, …aun los enemigos. ...

OTRA VEZ

Llegar y partir, volver a decir adiós ...ha mutado el corazón en viento

LLEGAR

Llegar es enfrentar al miedo Es aceptar que somos extraños Llegar es ocultar la tierra de los ojos Es olvidar la puerta de ingreso Es disparar los olores al sol Llegar es morir Es pintar en la ventana.

RESPIROS

Que este respiro se dilate y callen incluso los sordos sonidos, de este modo, asfixiar a la escurridiza memoria que habita en la penumbra. Cuando la respiración se prolonga la angosta senda se transforma en planicie y estos ojos se vuelven cielo que confunde el horizonte con el ocaso. ...si este respiro podría esperar.

PRÓLOGO DEL RETIRO

Es difícil callar en este tiempo... gritar y romper los vidrios. Conlleva el riesgo de ser confinado junto al aire, las náuseas y la noche. Muchos decidieron esconder los ojos, mutilar los dedos, cerrar por dentro la burbuja y, luego, dibujar nuevos fantasmas.

LA ÚLTIMA

...todos se fueron.  Sabe que su partida no depende de la muerte ni siquiera de dios. Se irá en cualquier momento. Cuando supo que ya nadie quedaba se afanó en esperar forzando incluso al sueño frente a la ventana. Despertó, despertó durante los días y las noches hasta que se olvidó de confiar. No recuerda cómo llegó a este momento y le es muy difícil imaginar el futuro. Ahora, discute y juega con sus dos perros ciegos, toma café con leche todas las mañanas, dialoga con los malos y buenos de las telenovelas y cada tres días riega el par de geranios que florecen únicamente en invierno.

ENTRE LLAUCHAS, DESCANSOS Y PARTIDAS