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Esta es una iniciativa "empresarial" que pretende redescubrir los saberes populares y el proceso de construcción de la cultura urbana sucrense, este redescubrimiento o indagación se intentará realizar a través investigaciones cortas, incluso quizá "caseras" basadas en la observación y entrevistas y como instrumentos se utilizarán la fotografía, el vídeo, en realidad todas las "nuevas" tecnologías. Esperamos hacer comunicación no desde los medios masivos sino desde los escenarios que expresan la cotidianidad, crear metodologías que lleven a la investigación "científica" a encontrar nuevos hallazgos sobre la problemática urbana. Con este proyecto no se quiere crear ONG's, fundaciones, participar en concursos de investigación o hacernos políticos (oficio que aborrecemos), no, se hará investigación para respondernos sobre circunstancias que nos afectan de manera individual y colectiva, se hará investigación y comunicación para dar un paso más en esta búsqueda permanente de nuevas respuestas. Luego difundir sus resultados es fundamental a través de los canales que están a disposición (internet), amigos de instituciones que siempre abren sus puertas, con esto estamos seguros que a la larga se habrá contribuído al debate, a la reflexión, elementos fundamentales para iniciar políticas de cambio y cuestionar al mismo cambio (eso esperamos). Estamos convencidos que algo tenemos que hacer, no sólo putear contra los políticos y los medios, no es responsable apagar la luz y encender la vela. Lo positivo de esta experiencia es que no existe presión, plazos, jefes, sólo la responsabilidad de hacer bien las cosas.
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Detrás del umbral

  Hace muchos años, Adrián ingresó a una pequeña escuela. Le prometieron que tendría amigos, que jugaría con ellos y que aprendería a leer, “ya no te quedarás prendido a las fotografías, leerás estos libros gordos que me acompañan desde la niñez”, le dijo su entusiasmado padre; Adrián lo escuchó sin demostrar interés alguno, su mirada estaba detenida en el gato que se acicalaba para dormir. Al cruzar la puerta, su madre lo dejó acurrucado en el umbral, se encogió como un gusano asustado, la bulla, los olores desconocidos, las altas ventanas y las preguntas lo acorralaban. Adrián se refugió en las imágenes que sostenía su mente: las fotografías del bosque, las canciones de su padre y la oscuridad de las sábanas. La escuela, ese espacio prometido de colores y juegos, para Adrián representó un peligro. Nadie hablaba con él, la profesora solo ordenaba qué hacer, le preguntaba con un lenguaje ajeno, al no entender qué -en realidad- quería la profesora, sus lágrimas brotaban como e...

MEMORIAS

  Sostuvimos nuestras manos atemperadas, las piernas dobladas mantenían un extraño equilibrio que obligaba a la respiración a pausar su ritmo encanecido. Te encontré temblando debajo de la mesa; yo, escapaba del ruido; tú, ocultabas tus miedos. Te tomé de la mano, estaba fría, le di calor con mi acalorado abandono. Las miradas temblorosas se dibujaban en el contraluz del mantel azul. El pulso se detenía cada vez que las voces parecían acercarse y el machimbre rechinaba. El gato naranja fisgoneaba de rato en rato, acariciaba su torso en la pata de la mesa y su cola respingada se movía vanidosa; en ese momento, tus labios jugaron traviesos y tus ojos rutilantes se achinaron tentados por el arrullo del michi. Se apagaron las luces, las voces, las risas; se perdieron las muecas y se marchó el sosiego. De la oscuridad brotaron hilos de luz, pinceladas brillantes desprendidas de las gélidas paredes. Tus dedos se enredaron con los míos, se hicieron nudo, se hicieron carne. A lo lejos, e...

Tu lunar

  Mientras tú hablas, veo el lunar que está pegado a tu labio superior; entonces, me pregunto cuántos olores guardará, que esconderá su memoria, ¿recordará los susurros, las risas y los llantos que dejaste salir, el ritmo intermitente de tu respiración, los pálidos besos, los extraviados besos? Tu lunar es diminuto, casi imperceptible. Alguna vez oí decir que tu madre lo reconoció cuando el gato lo lamía con persistencia e intentaba arrancarlo, empezaste a llorar y él salió corriendo, ella se acercó para ver si te hirió, en ese instante descubrió el pequeño lunar que parecía esconderse temeroso entre tus labios. Sigues hablando y yo tratando de reconocer la espesura de tu lunar, mi mirada es caprichosa e insiste en identificar señales que me cuenten de ti, de las aguas que bañan tus espasmos a medianoche, de la ventana que rechina y te levanta temblorosa. Te marchas, retorna el silencio... ¿tu lunar te contará de mi intrusa mirada?, ¿de mis retorcidas preguntas?, ¿la próxima vez qu...