Ir al contenido principal

BANDA DE FANTASMAS



Pasan por mi vereda algunos fantasmas, uno de ellos arrastra botellas que por la habilidad con que fueron atadas a los tobillos no podían romperse; otro tiene amarrado al cuello una bandera de tres colores mezclados entre sí, sostiene en sus manos un cartón sin fondo al que golpea según el ritmo que impone el Himno Nacional. El que estaba más atrás sopla un tubo de plástico tal cual lo hacen los trompetistas de una banda carnavalera. 

Los tres se propusieron no dejarme dormir, de rato en rato descansan e intercambian los instrumentos y se ríen y se golpean y hacen fila para volver al desfile. 

El más gordo arrastra sus sandalias, el del tambor, acostumbra hacer caer las baquetas, pero lo que más preocupa a sus compañeros de banda es la desentonación de la trompeta porque con facilidad pasaba del himno a la caraqueña. De esa manera transcurre la noche, ellos dan vueltas y vueltas por la calle, como esperando que salga aplaudir a tan peculiar desfile, y yo, con el rostro cubierto por las sábanas, convenciendo al sueño para que empiece a llegar. 

En algún momento, pensé, que se trataba de los locos que siempre miran a mi ventana, pero no, no eran ellos, eran fantasmas que alguna vez estaban detrás de mi espejo. 

2012

Comentarios

Entradas populares de este blog

1985

  Campamento Pailaviri Potosí. Foto: Javier Calvo   4 de marzo de 1985 Querida Lili: Son las seis de la tarde, acabo de llegar a la casa. Tranqué la puerta con la misma la piedra que trajiste una noche desde la plaza; aun así, el viento la intenta abrir. No sé de dónde ingresa la brisa helada que hace temblar el foco y a las ventanas reforzadas con plastoformo. Sabes, el silbido agudo del viento me recuerda al gato que cuando duerme en tu cuello, suspira como si expulsara ecos agónicos. Desde hace rato intento ordenar mis ideas para contarte lo que aquí sucede, pero no logro concentrarme porque la radio Pio XII, de rato en rato, interrumpe el programa de música romántica para informar sobre el desarrollo del ampliado del Sindicato de Trabajadores Mineros de Siglo XX, dicen que es inminente la huelga general indefinida para exigir el salario mínimo vital con escala móvil. Llegaron de La Paz los dirigentes de la COB para explicar a los trabajadores de Catavi y Siglo XX...

Detrás del umbral

  Hace muchos años, Adrián ingresó a una pequeña escuela. Le prometieron que tendría amigos, que jugaría con ellos y que aprendería a leer, “ya no te quedarás prendido a las fotografías, leerás estos libros gordos que me acompañan desde la niñez”, le dijo su entusiasmado padre; Adrián lo escuchó sin demostrar interés alguno, su mirada estaba detenida en el gato que se acicalaba para dormir. Al cruzar la puerta, su madre lo dejó acurrucado en el umbral, se encogió como un gusano asustado, la bulla, los olores desconocidos, las altas ventanas y las preguntas lo acorralaban. Adrián se refugió en las imágenes que sostenía su mente: las fotografías del bosque, las canciones de su padre y la oscuridad de las sábanas. La escuela, ese espacio prometido de colores y juegos, para Adrián representó un peligro. Nadie hablaba con él, la profesora solo ordenaba qué hacer, le preguntaba con un lenguaje ajeno, al no entender qué -en realidad- quería la profesora, sus lágrimas brotaban como e...

Tu lunar

  Mientras tú hablas, veo el lunar que está pegado a tu labio superior; entonces, me pregunto cuántos olores guardará, que esconderá su memoria, ¿recordará los susurros, las risas y los llantos que dejaste salir, el ritmo intermitente de tu respiración, los pálidos besos, los extraviados besos? Tu lunar es diminuto, casi imperceptible. Alguna vez oí decir que tu madre lo reconoció cuando el gato lo lamía con persistencia e intentaba arrancarlo, empezaste a llorar y él salió corriendo, ella se acercó para ver si te hirió, en ese instante descubrió el pequeño lunar que parecía esconderse temeroso entre tus labios. Sigues hablando y yo tratando de reconocer la espesura de tu lunar, mi mirada es caprichosa e insiste en identificar señales que me cuenten de ti, de las aguas que bañan tus espasmos a medianoche, de la ventana que rechina y te levanta temblorosa. Te marchas, retorna el silencio... ¿tu lunar te contará de mi intrusa mirada?, ¿de mis retorcidas preguntas?, ¿la próxima vez qu...