Ir al contenido principal

SABINA Y SERRAT PRESENTARON LA ORQUESTA DEL TITANIC


Hoy fue presentado el nuevo disco de Joaquín Sabina y Joan Manuel Serrat, denominado "La orquesta del titanic. Seguramente nuevas sorpresas nos traen estos dos músicos, que en esta oportunidad se unen nuevamente para presentar canciones inéditas. Según la información proporcionada desde la web oficial de Sabina, en el cronograma de su gira que se inicia en latinomamerica, en diciembre llegarán a Bolivia (ojalá así sea).
Por lo pronto habrá que esperar que llegué el disco a nuestro país (pirata u original), así con paciencia escuchar calmadamente cada verso y cada nota musical.
A continuación comparto con ustedes la letra de la canción que da título al álbum:

La orquesta del titanic


Recuerdo que tenía un corazón
Alérgico a los pólenes
La muerte no existía
éramos asquerosamente jóvenes.
Veranos sin deberes
Y el vaho del otoño en las ventanas
Siempre hubo dos mujeres
La casta de mi pueblo y la Susana.
Y cuando eché a rodar
Con mi guitarra cantos de sirena
Imaginaba un mar
Donde mueren el Tajo, el Rhin y el Sena
Zarpó el vapor al fin
Huyendo de la siembra y de las siega
Se parecía a mi
El polizón oculto en la bodega.
Ay, ay, ay, ay
En el salón la orquesta está tocando
Una canción que con neblina resbala
hasta la sentina del vapor
Casta que se inundó de sal
El diapasón del violonchelo
La Orquesta del Titanic no dejó de tocar
El fox de los ahogados sin consuelo.
Canción: La Orquesta del Titanic
Año: 2011
Letra: Joaquín Sabina y Joan Manuel Serrat
Disco: La Orquesta del Titanic (2012)

Comentarios

Entradas populares de este blog

Detrás del umbral

  Hace muchos años, Adrián ingresó a una pequeña escuela. Le prometieron que tendría amigos, que jugaría con ellos y que aprendería a leer, “ya no te quedarás prendido a las fotografías, leerás estos libros gordos que me acompañan desde la niñez”, le dijo su entusiasmado padre; Adrián lo escuchó sin demostrar interés alguno, su mirada estaba detenida en el gato que se acicalaba para dormir. Al cruzar la puerta, su madre lo dejó acurrucado en el umbral, se encogió como un gusano asustado, la bulla, los olores desconocidos, las altas ventanas y las preguntas lo acorralaban. Adrián se refugió en las imágenes que sostenía su mente: las fotografías del bosque, las canciones de su padre y la oscuridad de las sábanas. La escuela, ese espacio prometido de colores y juegos, para Adrián representó un peligro. Nadie hablaba con él, la profesora solo ordenaba qué hacer, le preguntaba con un lenguaje ajeno, al no entender qué -en realidad- quería la profesora, sus lágrimas brotaban como e...

MEMORIAS

  Sostuvimos nuestras manos atemperadas, las piernas dobladas mantenían un extraño equilibrio que obligaba a la respiración a pausar su ritmo encanecido. Te encontré temblando debajo de la mesa; yo, escapaba del ruido; tú, ocultabas tus miedos. Te tomé de la mano, estaba fría, le di calor con mi acalorado abandono. Las miradas temblorosas se dibujaban en el contraluz del mantel azul. El pulso se detenía cada vez que las voces parecían acercarse y el machimbre rechinaba. El gato naranja fisgoneaba de rato en rato, acariciaba su torso en la pata de la mesa y su cola respingada se movía vanidosa; en ese momento, tus labios jugaron traviesos y tus ojos rutilantes se achinaron tentados por el arrullo del michi. Se apagaron las luces, las voces, las risas; se perdieron las muecas y se marchó el sosiego. De la oscuridad brotaron hilos de luz, pinceladas brillantes desprendidas de las gélidas paredes. Tus dedos se enredaron con los míos, se hicieron nudo, se hicieron carne. A lo lejos, e...

Tu lunar

  Mientras tú hablas, veo el lunar que está pegado a tu labio superior; entonces, me pregunto cuántos olores guardará, que esconderá su memoria, ¿recordará los susurros, las risas y los llantos que dejaste salir, el ritmo intermitente de tu respiración, los pálidos besos, los extraviados besos? Tu lunar es diminuto, casi imperceptible. Alguna vez oí decir que tu madre lo reconoció cuando el gato lo lamía con persistencia e intentaba arrancarlo, empezaste a llorar y él salió corriendo, ella se acercó para ver si te hirió, en ese instante descubrió el pequeño lunar que parecía esconderse temeroso entre tus labios. Sigues hablando y yo tratando de reconocer la espesura de tu lunar, mi mirada es caprichosa e insiste en identificar señales que me cuenten de ti, de las aguas que bañan tus espasmos a medianoche, de la ventana que rechina y te levanta temblorosa. Te marchas, retorna el silencio... ¿tu lunar te contará de mi intrusa mirada?, ¿de mis retorcidas preguntas?, ¿la próxima vez qu...