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EL ICH’U DE POCOATA: HAY QUE TENER PELOTAS PARA ENTRAR AL CENTRO DE SUCRE

Sentado en el borde del muro descolorido, el Ich’u juega con el equilibro, sujetando su delgada voz en el charango a quien abraza como a una wawa de pecho. Las cuecas, los huayños y los bailecitos nos ayudaron a tragar a ese infame trago mezclado con Yupi. Él cantaba sin descansar con los ojos cerrados, y yo, a su lado, le pasaba de rato en rato el vaso desportillado lleno de alcohol. Luego de 20 años me encontré con José Luis Santander, el I’chu, caminaba despacio por la calle Arenales rumbo a la Plaza 25 de Mayo y en medio del acostumbrado “¿cómo te va?” le comenté que lo vi en la televisión cantando y zapateando en un programa dominguero, así es, dijo José Luis, como hasta ese día creí que se llamaba. Con cierta seguridad, mencionó que hace siete años decidió vivir de la música y aseguró que no hará otra cosa en adelante. Quedé sorprendido, y porque no admitirlo, forrado por una profunda envidia, para compensar ese sentimiento le propuse entrevistarle, de esa ma...

LA FOTOGRAFÍA QUE ENCUENTRA Y NO BUSCA

Estas fotografías están vinculadas por signos que posibilitan reconstruir una historia. Son familias jóvenes asentadas en las laderas de la ciudad de Potosí, cada una guarda diferente significación, mas esconde memorias comunes que marcan nuevas configuraciones culturales. Desde la fotografía podemos leer el país que circula por las calles, porque ese momento, como diría Roland Barthes, “ha sido” y ese privilegio de haber sido nos ayuda a creer.  Entonces, este caminar que no busca absolutamente nada, se encuentra y se halla, son esos momentos que comparto con ustedes sin ningún afán de lograr su crítica (mala o buena), de mi parte ya me siento feliz vivir ese instante, lejos del sensacionalismo mediático y del romanticismo que provoca lo popular, pero cerca de la belleza que no tiene nombre y proyecta lo cotidiano.

LOS AWAYOS DE SUCRE

ALEGRÍA PACEÑA

Son algunas imágenes logradas durante mi corta estadía en la ciudad de La Paz.  Estos detalles me llevaron al encuentro con la emoción, aquella que aleja de la rueda interminable de la rutina y alimenta de esperanza a este corazón desilusionado.

LA FOTOGRAFÍA COMO NARRATIVA

Este es un tiempo para el desánimo, un tiempo donde no hay donde descansar, este tiempo en que las voces no andan solas prefieren al coro para estar aquí. Estoy ante estas imágenes que alientan al silencio que narran y se pierden y nos dejan la eterna fragilidad de un segundo.

IMPERMANENCIA II

En este momento ¿cuántas imágenes recorren por el mundo? Me enseñaron a valorarlas por su referencia estética, supuestamente hay lindas, feas, aburridas y otras que son nada. Lejos del prejuicio académico y de la impostura culturizante cierro los ojos para verlas transitar por la memoria. Una tras una completa el círculo de una buena historia, porque ella -en sí- es comienzo y final. Me detengo en la más alegre, en la más delirante  y en aquella que ata a la tristeza, pero dejo pasar raudamente a las más vergonzosas imágenes porque hasta su olor enrojece a mi timidez descarnada. Estás imágenes dan vueltas por el pasado, por el futuro, mas nunca por el presente ¿por qué acostumbramos a olvidar el presente? ¿por qué nos perdemos por las vías del pasado y el futuro? A estas imágenes las aprisiono entre mis ojos para no dejarlas salir porque mi ilusiono con su libertad y desarraigo. Es el calor, la humedad y esa loca brisa que me ha...

CUANDO LA NOCHE OLVIDÓ AL MUNDO

El mundo se detiene en la noche Sus rondas se estrechan cansadas Junto a la risa que fanfarronea al oído Es la noche que nos pinta de violeta, a veces de rojo y otras de blanco. Caminar en el pavimento sinuoso Abrazando a su desamparada sombra Que de cansada perdió la voz El mundo cambia de alma Para construir mentiras Y revolcarse en eternas ficciones La noche interrumpe al mundo Para bailar con el recuerdo El mundo detiene a la noche Para competir con el deseo Ese que desprende ruidos,  que olvida al silencio Ese que aísla de la lluvia y el calor El mundo detiene a la noche Para que la muerte esconda su miedo.