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AL DESPERTAR

LA CIUDAD

¿Dónde está la ciudad? ¿Dónde termina la ciudad? Hemos construido una ciudad imaginaria, estamos enamorados de sombras azules que no permiten ver más que palacios, iglesias y conventos, arcos del triunfo, románticos paseos por la arboleda y balcones florecientes. ¿Dónde comienza la ciudad? ¿Desde dónde podemos ver la ciudad?

ESTOS SUEÑOS

Este laberinto de espuma encuentra una puerta entreabierta por donde ingresan voces desconocidas, a veces gritos y silencios, también desconocidos. Por medio de las rajaduras de esta ventana, Malena baila dando vueltas y de puntillas. Es las seis de la mañana, aún las aceras no empezaron a correr y el rocío que se mezcla entre mis cabellos, no tiene miedo de enfrentar al sol. Son estas imágenes que saltan y desafían al tiempo, Son estas imágenes que construyeron retiros y tristes mentiras para fingir no sentirse solas.

EL ICH’U DE POCOATA: HAY QUE TENER PELOTAS PARA ENTRAR AL CENTRO DE SUCRE

Sentado en el borde del muro descolorido, el Ich’u juega con el equilibro, sujetando su delgada voz en el charango a quien abraza como a una wawa de pecho. Las cuecas, los huayños y los bailecitos nos ayudaron a tragar a ese infame trago mezclado con Yupi. Él cantaba sin descansar con los ojos cerrados, y yo, a su lado, le pasaba de rato en rato el vaso desportillado lleno de alcohol. Luego de 20 años me encontré con José Luis Santander, el I’chu, caminaba despacio por la calle Arenales rumbo a la Plaza 25 de Mayo y en medio del acostumbrado “¿cómo te va?” le comenté que lo vi en la televisión cantando y zapateando en un programa dominguero, así es, dijo José Luis, como hasta ese día creí que se llamaba. Con cierta seguridad, mencionó que hace siete años decidió vivir de la música y aseguró que no hará otra cosa en adelante. Quedé sorprendido, y porque no admitirlo, forrado por una profunda envidia, para compensar ese sentimiento le propuse entrevistarle, de esa ma...

LA FOTOGRAFÍA QUE ENCUENTRA Y NO BUSCA

Estas fotografías están vinculadas por signos que posibilitan reconstruir una historia. Son familias jóvenes asentadas en las laderas de la ciudad de Potosí, cada una guarda diferente significación, mas esconde memorias comunes que marcan nuevas configuraciones culturales. Desde la fotografía podemos leer el país que circula por las calles, porque ese momento, como diría Roland Barthes, “ha sido” y ese privilegio de haber sido nos ayuda a creer.  Entonces, este caminar que no busca absolutamente nada, se encuentra y se halla, son esos momentos que comparto con ustedes sin ningún afán de lograr su crítica (mala o buena), de mi parte ya me siento feliz vivir ese instante, lejos del sensacionalismo mediático y del romanticismo que provoca lo popular, pero cerca de la belleza que no tiene nombre y proyecta lo cotidiano.

LOS AWAYOS DE SUCRE

ALEGRÍA PACEÑA

Son algunas imágenes logradas durante mi corta estadía en la ciudad de La Paz.  Estos detalles me llevaron al encuentro con la emoción, aquella que aleja de la rueda interminable de la rutina y alimenta de esperanza a este corazón desilusionado.