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ACTUAR, MIRAR, VOLAR

AQUÍ ADENTRO

Quién podrá ingresar y detener a este revoloteo incesante y caprichoso, a esta luz cambiante, sorda y azulada  Quién entrará para reír desde mi balcón mientras yo, corro y corro detrás de la pequeña pileta. Quién detendrá a esta lengua malhablada, puteadora, mentirosa y llorona. Desde aquí, no ha sido fácil ver como se extravía el universo en el infinito y saltar abrazado del miedo. A veces la respiración se detiene  y el amarillo fulgurante cierra mis ojos ...desde aquí adentro la vida se ve como un sueño.

ANTIGUOS CAMINOS

Aprender es caminar… como escribir sin ocultar a la vergüenza y retornar al principio de la pereza y la apatía… del cansancio aprender a escribir entre recuadros borrones y temblores es convertirse en hoja seca escondida y sin sombra. Sentarse en una gigante burbuja, y esperar que se empañe el reloj no siempre es recomendable, a veces es mejor transmutar, viajar, respirar, cerrar los ojos y aprender y sentir el gélido olor de las transparentes ventanas.

HUIDAS

Pretendió conocer tu nombre y plantó piedras en el jardín izó banderas en las ventanas, se puso una careta sin ojos ni nariz y cuando la noche se quedó sin luz el silencio te empujó por la cornisa. Dicen que tu nombre aún se prende entre los ladrillos mientras tú, en la punta del mar, imaginas al olor que dejaste esperando.

INVISIBLE

ILUSIONES

Cada imagen refiere al mundo, revela  nuestro ahora.  Nos mudamos a ella para no ver como muere su luz y su contraste Las imágenes son enclaustradas  por esta lluvia que cree ser río y mar

POTOSÍ 1983

En los últimos meses de 1982 el racionamiento de agua en Potosí fue más estricto, pero como casi todos los años, se esperaba que las lluvias de diciembre, enero y febrero llenaran las lagunas de San Ildelfonso y Chalviri, de donde se abastecía la ciudad. El 1 de enero de 1983 el sol brilló más fuerte y las nubes esparcidas mostraban su transparencia, mientras mis padres pedían que sople al cielo para que la lluvia termine de caer. La alegría del año nuevo no convenció a mi abuela porque creía que si no llovía ese día, nadie nos libraría de la sequía Hasta 1982 la distribución de agua se realizaba de seis a siete horas por día, de acuerdo al cronograma dispuesto por la Administración Autónoma para Obras Sanitarias para todas las zonas de la capital, por eso no es casual que las casas conserven hasta hoy los tanques de almacenamiento sobre sus techos.  Llegó el carnaval, y con él, las malas noticias. Se confirmó que las lagunas solo guardaban charcos esparcidos y g...