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NO QUIERO VÍRGENES EN MI CAMA


Aún están presentes antiguos rumores y viejos prejuicios que a lo largo de mis años construyeron amores y silenciosos dolores, están ahí esos rostros que pasearon sus secretos por mi sobresaltada pasión, sus caricias sin preguntas y sus besos que enseñaron que el olvido es un engaño a la mentira.
La insistencia de encontrar al amor omnipotente, a esa castidad somnolienta que arrinconada está en el miedo, ha concluido, cuando las promesas no salieron de su boca y era el sudor que eternizaba a la agonía, ese que seco está desde que cerró la puerta. Hoy, persigo a los sudores que se hacen esperar, a esos que no tienen mañana y llegan para romper el tiempo sin que importe la desesperación de quien pretende congelar la felicidad.
Someterse a los brazos que trituran a la razón y gozar como la primera vez, es la alegría que rebasa lo difícil, es el nombre que se abandona para morir en la circunstancia.
Deseo contar sobre quienes hacen de la verdad un instante y se alejan para volver al círculo y encontrar otra caricia que refresque sus ganas de vivir. Son a las que no les interesa la palabra inquisidora ni la voracidad de los rincones, sólo de detienen en una mirada que ayude a burlarse de la queja y la sanción.
Gracias a ellas comprendí que las uniones eternas se alimentan en la profundidad de un segundo, aprendí de ellas a crear el amor en libertad sin que los ojos pregunten, sin que los labios permanezcan, así permitir que la sal impregne en el fin del olvido.
Ahora, cuando todo parece terminar y es el cansancio que hace despertar, detengo el pulso, el aliento para sucumbir en la simpleza de sentirse vivo, en las venas que no llevan memoria, en las caricias que dejan paz… ahora,  se retira el ruido y las luces se apagan…
2009

Comentarios

javier ha dicho que…
un relato que me ofrece un momento de paz, de sinceridad, pero también de paz, gracias por ese momento, por convencerme que se hace cosas distintas y llenas de belleza.
carminia tu amiga de siempre.

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