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ODIO Y ENVIDIA


Durante el carnaval la ira y la envidia se apoderan de mi, por ello junto -cada año- mucha comida, películas de acción, cómicas, algunas del género drama y en esta ocasión, espero con mucho entusiasmo la entrega de los Oscar's, ojalá así, la tortura de escuchar el estruendo de las bandas, el griterío en las calles y las peleas callejeras, sean más tolerables.


En estos días es mejor cerrar la ventana, hacer todo al revés, como quien desea demostrar lo equivocados que están o lo aburrido que eres, en el carnaval se mide el nivel de tolerancia, también tus poses y traumas.
Aborrezco también a esos que “disfrazados” de culturalismo justifican sus ganas de beber cínicamente por las calles y a quienes se mimetizan en la muchedumbre para revelar sus deseos reprimidos.
Las calles durante el carnaval están sucias, no sólo por el regadero de globos,  también por las cenizas de las parrilladas domingueras. Eso de andar esquivando ebrios, es aburrido… y yo con la envidia embrutecida, produzco el encierro mental, la sobriadez paranoica y la oscura manía de soportar a antiguas memorias, reflejos de acostumbrados miedos.


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