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EL VOTO DE LA CONSIGNA


Cuando la propaganda política se intensifica y algunos periodistas hacen gala de sus predicciones e indisimulables inclinaciones por uno de los candidatos, estoy dispuesto a afirmar, a estas alturas del partido, que la consigna definirá una vez más la elección del Alcalde de Sucre.

Según los resultados publicados por el Tribunal Departamental Electoral (TDE), en las elecciones para elegir a los magistrados y jueces del Órgano Judicial, el porcentaje de votos nulos y blancos en el Municipio de Sucre fue de 72 %, que representa, en gran medida, el rechazo a la gestión de Evo Morales. De acuerdo al cálculo político este caudal de votos podría favorecer al bloque opositor, pero este hecho no debe alegrar demasiado a dichos candidatos porque de esta cifra se tiene que restar un 12 % aproximadamente que es el porcentaje constante de nulos y blancos emitidos antes de octubre, es decir, los que dicen oponerse al gobierno deben pelear por el 60 % de apoyo de quienes asumieron su disconformidad con la política de gobierno, haciendo una simple operación matemática cada uno tendría la opción de recibir un 12 % de respaldo; sin embargo siendo optimistas considero que el mejor votado de este bloque podría lograr un 20 %.

El voto válido, siguiendo la información del TDE, ha sido del 27 %, que simboliza la conformidad con el MAS y no específicamente con los postulantes al Órgano Judicial, si ese porcentaje en la significación política es el voto cerrado al partido gobernante, se supondría que esa cantidad de votos se mantendrá a favor de Iván Arciénega, pero la ingenuidad no es arma recomendable para hacer política, por tanto el candidato del MAS tendrá que tomar en cuenta las fisuras internas existentes en su partido y el convencimiento que él no es Evo Morales, por tanto este porcentaje puede bajar si es que no se tiene la capacidad de unir entorno a él, a todos los sectores encontrados ya que a muchos (masistas) probablemente “les interese” la derrota de Arciénega”.

Por tanto el candidato del MAS tiene la tarea de convencer a quienes votaron válido y no a los que sufragaron nulo o blanco, porque este sector aparentemente tendría ya decidido el voto, sólo falta saber por cuál de los 5 candidatos opositores, en otras palabras, los candidatos de este último sector tendrán que pelear entre ellos y olvidarse del MAS.

Desde el comienzo del proceso electoral han sido muchas las voces que proponían presentar un candidato único del bloque opositor y de esa manera garantizar su victoria, pero no ha sido sorpresa que al momento de la inscripción sean 5 los candidatos, porque la unidad construida en torno a una persona es difícil o imposible ya que ella (la unidad) no siempre es causa de, sino consecuencia, entonces ante la ausencia de un proyecto político que proponga otro Estado distinto al que plantea el MAS, es ilusorio pensar que los postulantes a la silla municipal abandonen sus expectativas personales por el objetivo de erigir un nuevo partido con bases ideológica coherentes con el periodo histórico que está pasando el país. Está claro que los llamados opositores si algo tienen en común es su intención de llegar a la Alcaldía para acceder a espacios de poder local y desde ahí canjear favores y odios, además, y quizá lo más importante, ingresar al Directorio de Fancesa para definir las relaciones de poder entre los copropietarios de la factoría.

La consigna ganará en diciembre, postergando la discusión seria y serena sobre el desarrollo de Sucre, nos encontramos ante un cuadrilátero con dos magullados contrincantes que se enfrentan con las mismas estrategias ante un público ávido y sediento de pegas y de venganza. Cuando todo termine y las luces se apaguen, las barras saldrán a la calle y se encontrarán en la misma circunstancia, mientras el vencedor con sus aguateros estarán sacudiendo la bolsa de la codicia.

Javier Calvo

Sucre, noviembre del 2011

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