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¿BUSCAR O ENCONTRAR?

No puedo comentar sobre lo que ya no es de mí. Hace algunos días alguien que no conozco, y creo suponer tampoco me conoce, comentó que las fotografías que presento son la manifestación de una búsqueda constante, así que recomendó seguir buscando. Confieso que luego tuve muchas ganas de lanzar una carcajada, pero noté que él hablaba en serio. No respondí y más bien decidí enfrentarme solo a semejante afirmación. Entonces intenté responder viejos temas que creí ya superados. ¿Busco algo? Umm… ¿Busco aplausos? ¿Fama? Tal vez ¿Hacerme rico? ¿Busco ser el más popular en las redes sociales? ¿Busco ser el orgullo de mi hijo? ¿Busco la felicidad? ¿Busco amor o al amor? ¿Busco a dios? ¿Busco que me quieran? ¿Busco que me hablen? O ¿Busco que me recuerden? ¿Busco paz, felicidad y libertad? ¿Busco vengarme y ser odiado? ¿Busco insultar y maldecir a mis jefes? (ojalá haya la oportunidad de hacerlo algún día). Hace muchos años esas preguntas me alejaban del sueño, felizmente cada u...

ARMINDA VALERIANO: "ANDAMOS EN LA MISMA RUEDA"

Corría junto a sus dos hijas por las calles, las plazas y los parques, preguntaba a los vecinos y pedía ayuda a las radios. Abruptamente se detenía para dar vueltas a la mirada, mientras el aliento se tomaba un respiro. No encontrarla en los hospitales le llenaba de cierto alivio, pero su tristeza doblemente se robustecía. La misma sensación le produjo cuando en la policía no sabían dónde estaba y desde la puerta se veía tan grande la ciudad que desfallecían sus piernas. De pronto, una llamada paralizó el pulso. Una chica con las mismas características de Arminda estaba en la morgue y necesitaban reconocerla. Seguramente sus pasos se pusieron caprichosos para no llegar a su destino, probablemente también su desesperación quería un alivio. Descubrió la sábana que cubría el rostro de la muchacha que yacía en ese mesón sucio y frío. Qué alegría, no era su hija la que esperaba que alguien diga su nombre. Pasaron 24 horas y nadie sabía de Arminda. Únicamente se aguard...

TAN CERCA

Estoy tan cerca que la piel se estremece los fantasmas se extravían y mueren las ausencias en este viaje se desvanecieron los deseos y el tiempo ahora no tiene principio ni final Estoy tan cerca que los ojos y la boca se juntan  dicen que allá  la lluvia se detuvo que el sol dejó de arder y que el viento abandonó a la partida.

YA NO ES NADA

Esta locura nubló al tiempo Está raquítica y hambrienta locura Se desespera, golpea y vuelve a despertar La locura desafía al miedo Y enfrenta al dolor Hoy, el silencio está mutilado y descansa en el tapete Junto a la ficción de tu voz A la ficción de mi nombre Cerrar los ojos y perder de vista a la muerte, a la vida En este instante que ya no es nada.

MALENITA

Escondí tu inocencia debajo de la luna maletas blancas, ruana café y sandalias rosadas malenita abandonó la casa y bailó a media noche dicen que se enamoró un día y dicen también que abre sus ojos mientras besa para reconocer su nombre. Malenita empieza a dormir apoyada en un árbol azul, La última vez que la ví columpiaba para alcanzar al cielo y reía y gritaba cada vez más fuerte. …Malenita, espero detrás de la luna y descanso junto a las mariposas que guardaste en mi bolsillo de nilón.

AL DESPERTAR

LA CIUDAD

¿Dónde está la ciudad? ¿Dónde termina la ciudad? Hemos construido una ciudad imaginaria, estamos enamorados de sombras azules que no permiten ver más que palacios, iglesias y conventos, arcos del triunfo, románticos paseos por la arboleda y balcones florecientes. ¿Dónde comienza la ciudad? ¿Desde dónde podemos ver la ciudad?