Ir al contenido principal

Entradas

“La casa de la fuerza”

A diferencia de los espejos, el teatro nos ayuda, no empuja, incluso, nos obliga a vernos de verdad. Con demasía cumplió ese objetivo la obra de Diego Aramburo que se presentó ayer en Teatro 3 de Febrero, en el marco del Festival Internacional de la Cultura. Muy jodida la obra porque desde un principio nos introduce en espacios de permanente confrontación con nosotros mismos, al punto de llegar a odiarnos. Odiar al amor como fetiche, a la mujer como cosa y estereotipo de sufrimiento. No acostumbro admirar a las personas y menos a los artistas, pero anoche sentí una profunda admiración que incursionó en la envidia por esas imillas y esos changos que gritaban tan fuerte y tan seguido que se atragantaban las palabras, mas no importó porque el grito rompió el libreto, ellas y ellos parecían salir del escenario y estar en la plaza 25 de Mayo para gritar frente al frontis de la gualala, “Pendejos hijos de puta…”. La sobriedad en una sociedad mentirosa, ya no cabe, “La ...

DEFECTOS

Cuidar los defectos, puede ser arriesgado. De pronto se arrepienten y deciden pintarnos de amarillo, azul y rojo.  Qué sería de este espejo retorcido que no conoce más que a la ventana. Mira cómo se arrincona la ciudad ante este paso desequilibrado, mira cómo se cierran las puertas y cómo termina la luz. Siempre tuve miedo a las persianas, pensaba que en cualquier momento interrumpiría el señor de las grandes jeringas, entonces, yo tendría que correr detrás de la tarde.  Ahora, estos defectos triturados saltan uno tras otro para alcanzar a la ciudad que está tan lejos y que lleva consigo caretas, capas y cruces.  Estos caprichosos defectos decidieron cambiar de nombre y esperar en la esquina, tal vez así la ciudad los lleve en su próximo viaje.

DETRÁS DE ESA VENTANA

Lo bueno de estar solo en un boliche es que luego del primer trago, ya no deseas estar contigo y uno siente al inquietante movimiento de las sillas, de los vasos y de la música que está únicamente para cubrir las conversaciones privadas.  Por algo que –seguro- tiene el alcohol, los oídos se abren y los ojos reconocen más fácilmente.  Del otro lado, ella hablaba, hablaba, hablaba y él, no hacía otra cosa que mirarla, mirarla, mirarla. Que aburrido, pensé, pero a pesar de esa escena monótona, algo me forzaba a observar a ese par de señores que probablemente estaban cerca de cumplir 50 años. Ella no tenía tiempo ni para hacer caer las cenizas del cigarrillo y él empañaba la copa de vino con su sudorosa mano De pronto, cuando ella impulsaba al respiro, él la interrumpió diciendo -Por favor discúlpeme, comprenderé si después de lo que le diga, usted ya no me quiera hablar, es más, le apoyaré si me empuja del pretil de la acera, fingiré que fue un ac...

ESTO NO ES REAL

Cierro los ojos Dejo que pasen las imágenes Ahora están sin envase, sin nombre Los sonidos se mezclan con el viento y se estiran las trompetas junto a los gritos y las bocinas que se hacen interminables Sentir frío, calor, a las gotas de lluvia, al sol que se vuelve rojo en la memoria Imagino a las canciones que traen olores valentías y desahogos y perderme junto a húmedos labios que me arrastran por el mar. Mi padre decía que pise tierra y vuelva a la realidad Así lo hice, entonces me perdí en conversaciones y amores de mármol pero busqué los momentos para escapar y volver a cerrar los ojos. Hoy, logro comprender que lo que mis ojos ven no es real El trabajo, la política, los medios, las intrigas, los miedos, la rutina los anillos y las oraciones… no existen… no son reales para mí. La realidad está aquí En mis ojos que cerrados ven al mundo Que transita, respira y gotea. Javier Calvo agosto.2016

GASSHO

Estar presente con todo el corazón es escapar de la ilusión. es sentir, escuchar, es mirar y vivir ahora.

CUENTOS Y MÁS VUELTAS

LA RUEDA Y LA FOTOGRAFÍA

La fotografía tiene sus técnicas, su lenguaje, en ella  se reflejan símbolos y códigos, un mundo donde la luz y el tiempo construyen discursos. La foto, como también prefería llamar Roland Barthes, es el encuentro con el único testimonio de lo que ha sido, por lo que no solo desafía a la estética, sino a la rueda que gira, encuentra y nos aleja.