No existe la menor duda entre los bolivianos que Evo, no conforme con desoír la decisión del #21F, hizo trampa para ganar las elecciones #2010. Cansados de estas y otras tantas cochinadas vistas con paciencia y estoicismo puesta a toda prueba durante los últimos 13 años y nueve meses, la gente sale a las calles a protestar y exigir nuevas elecciones en su derecho legítimo de pretender tener representantes probos y medianamente honestos. Ante esto, el evismo lanza proezas discursivas que caen en el cinismo y en la mitomanía que, en vez de calmar las aguas, atizan las llamas de la insurrección pacífica encolerizada. Entonces, lo que vimos el 10 de noviembre, es que el tramposo al verse descubierto sus más íntimos cómplices comienzan a pedirle que salga despacio y cierre la puerta. Como en el juego de cartas, los pillos escapan queditos antes que todos se enteren que los estuvo robando y lo agarren a patadas. Evo hizo eso, escapó como cualquier vulgar tramposo estafa...