Dios clausuró el cielo, cerró la cortina, la puerta dorada y jubiló a los ángeles y arcángeles. Dios está solo, como cuando empezó. Bajó a la tierra, ya no controla la vida de los demás, concedió libertad al hombre y a la mujer, camina por las calles, en las praderas, en las playas como un extranjero que se sorprende a cada paso, como aquel que conoció todo a través de la televisión. El mundo es muy grande y diverso -dice Dios- niños, viejos, gordos, flacos, heterosexuales, homosexuales, estafadores, hombres y mujeres buenos y malos, enfermos y sanos, bosques, mares, montañas, lagos, desiertos, religiones, inviernos, veranos, lluvia, viento, noche, día, perros, tigres, pingüinos, nieve, sol, comida de distintos colores, sabores y olores, bebidas por todo el mundo que alejan a la mentira, que empujan al espejo. No terminaré jamás de conocer, pensaba dios, y decidió quedarse en La Paz, por cansancio y por estar más cerca del cielo, así no se olvidaría de dónde llegó....