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ADIÓS QUERIDO PUCHO

Terminé de fumar, desde entonces la sombra y yo permanecemos libres.  Una tarde de esas dije:  -Ha llegado el momento, ahora tiene que ser. Entré a la ducha cuando el sol tocaba fondo y yo titiritando sacudí la abundante caballera que tenía por entonces, me puse una chamarra azul y como quien se alista para una gran celebración, pedí permiso a mis padres para salir. Sin más valentía que los cinco pesos que me regalaron, compré ocho cigarrillos y una caja de fósforos con la que encendí el primer L&M. Fue en abril de 1984 que convoqué al pucho como a mi único amigo, confidente y cómplice. Desde ese tiempo fueron pocos los días en que dejé de fumar, solo lo hacía cuando tenía una resaca terrible, porque ni la fiebre reumática, la neuralgia, ni la caprichosa tos, menos la distrofia muscular o la gastritis lograron alejarme de él. Con los años el cigarrillo fue parte imprescindible de mi vida, no tenía sentido ir al baño sin él, ni tomar café o be...

ESQUINAS

La esquina es para respirar y volver atrás, es arriesgar y correr. Desde la esquina se ve el mundo, se espera el tren, se inmola el cansancio En mi esquina se detiene el sábado Espanta al miedo y cuida a Malena   

DESEOS, SUFRIMIENTOS, ETERNIDAD Y LIBERTAD

Si supiera que la eternidad no existe, que el hambre y la sed no son para siempre, que los besos y los abrazos no son eternos, si estuviera consciente que el sufrimiento y la alegría son caprichos enjaulados por el deseo... que feliz sería. Si hoy fuera el último día intentara no recordar estas palabras, concentraría mi atención en la brisa que entra por la ventana... en tu respiración que refresca la mañana.

MALENA

Expliqué a todos que no te esperaba, fingí mi desconcierto y hasta prometí echarte de casa, a tiempo de escribir tu nombre y repasar los versos que describan tu retorno. Los vecinos pintaron los semáforos de verde y el señor de la tienda canceló la deuda, mis amantes se emocionaron y bordaron las toallas. El jefe consideró subir mi salario y los amigos hicieron una colecta para el brindis de bienvenida. En casa, todos reforzaron las puertas y ventanas, las abuelas sacaron brillo a las rejas y el gato afiló las uñas junto al perro que desde ese día se puso en apronte. Los más pequeños se propusieron vaciar la despensa, por si acaso tú llegaras con hambre. ¿En qué momento tocaste la puerta? ¿acaso estaba dormido? o ¿preferí dar vuelta el colchón? Escuché cuando tocaste y te dijeron que no vivía ahí, comprendiste la mentira y tu generosidad se transformó en decepción. Entendí que no volverás a insistir, pero me reconforta saber que otros te dejaron entrar y sin preámbulos beb...

SECUESTRO Y ABANDONO

EN EL CIELO DESCUBRÍ

Un día preferí caminar luego de estar sentado dos horas en un velorio, tenía la geta estirada porque no pude sacar un plano general a la familia doliente. Subí una larga avenida acurrucado en las paredes y con la mirada en aquella zigzagueante acera, de pronto me empujaban los bocinazos y el rugir de las motos, pretendí escapar y subí por una calle que se elevaba por encima de aquella avenida de donde surgían matorrales y pequeños árboles que aún pretendían ser, en ese momento mis ojos se quedaron con un pedazo de cielo donde un par de viejas ramas permitieron que el viento marque el compás y así emular a las bailarinas de salón.

ANTIGUAS HISTORIAS