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LAS Y LOS QUE HAN SIDO

Son textos antiguos acompañados por fotos más viejas aún tomadas por una cámara Nikon (Con rollo. No recuerdo el modelo) Comparto este material con ustedes porque no es justo que continúe entre las rendijas de mi computadora, no es justo por lo que representaron en ese momento (han sido) y sería bueno que en adelante tomen vuelo para que sean lo que el espectador desee. Hace muchos años estas banquetas agujereadas todavía esperaban en la plazuela del Guereo, acompañadas por algunas piedras, un pilón erosionado y un árbol polvoriento, hoy ya no queda nada, todo fue barrido. Qué momento más especial, ese que describía perfectamente al abandono. Luego de copiar esta foto, la observé y sentí que ese cuadro reproducía ausencias que merecían ser descritas.  “Si podrías recordar las historias que sobre ti quedaron y si aún lograrías controlar a la espera, quizás mi confesión apoyada estaría en vos. Cuantas veces deseaste marchar, ir lejos, dejarlo todo, …no te permiti...

DORMIR EN LA PLAZA

Chelo y quena  Dormir en la plaza es habitual para los trashumantes pasajeros que detienen su caminar debido a la somnolencia de sus pasos. En una de esas tardes calurosas este chelista, después de una corta siesta, buscó sombra, sacó su instrumento del forro descolorido y sin más presentación se puso a tocar, en realidad no sé si se trataba de música barroca, jazz o la fusión entre ambas. Se unió a él una muchacha que antes de sentarse ya hacía sonar su quena. A ella le vi una un día antes, la recuerdo porque tocaba la quena abriéndose pasó por la calle Loa, entre la muchedumbre de las seis de la tarde, quedé seducido por los sonidos raros que salían del instrumento, ella como Hamelín y yo como una pequeña rata que se dirigía al centro de la tierra. De repente sentí que la ciudad tragaba al sonido y quedé solo en una de las esquinas. Los que caminaban por la plaza creían no reconocer los hilos de voz del chelo y la quena, y yo, desde otro rincón, obs...

DEL TIEMPO

El tiempo es un espacio ficticio, el punto exacto del deseo, pero también de la nostalgia. El tiempo abandonó a la mirada, a la sombra del retiro, al corazón que, como el árbol, deja pasar al viento, a la lluvia, al sol y a la noche.

PASEOS EXTRAÑOS

Hemos retirado todos los arbustos esta mañana, el amanecer se levantó pausadamente y su brillo calentó los rostros, las manos y los ojos. El sol se extendió tanto que le perdimos de vista y el cielo se volvió azul, de ahí para adelante las nubes pasaron de rato en rato dibujando figuras que se desvanecían, morían o simplemente cambiaban de forma. Una mañana, de hace muchos años, me levanté antes que salga el sol con la intención de sacar fotografías de los primeros rayos de luz, me aposté en un cerro llamado Garcilaso (Sucre) y esperé junto a los ladridos desesperados y los curiosos focos que recelaban entre las cuatro paredes de adobe visto. Hasta que llegó el sol, tardó 30 minutos para apropiarse por completo del cielo. Como un loco abrí el zum e inmediatamente lo cerré buscando todos los ángulos posibles mientras el naranjo intenso se hacía cada vez más blanco. Después, el cielo tomó su color normal y empecé a bajar, en mi paso me encontré con las señoras que barrían la ace...

SUZANNE

Detuve la mirada en la espesa inmensidad que desenfocaba su perspectiva. El silbido se abrigó en las notas melancólicas de una canción de Leonard Cohen (Suzanne), se abrió paso entre el ruido y animó a mis pasos sin que logre despejar a la mirada. Las calles se ampliaron y la ciudad creció como un globo, un espejo retrovisor. La mirada -sin el menor esfuerzo- se enteró simultáneamente de las más grotescas intimidades y los hechos más sorprendentes: las carteras extraviadas, la pelea de dos niñas, el beso desordenado de dos ancianas, la desesperación de dos perros que no podían separar sus colas, mientras tanto Cohen empujaba a mis pasos. El viento continuó dando vueltas por la mirada detenida, traspasó las paredes y salió por las ventanas, el calor logró acomodar su color en mi rostro y su vuelo quedito viajó al ritmo de Suzanne. Cuando el silbido simulaba escurrirse entre la muchedumbre, su eco aún guiaba mi caminar, de pronto, como si fuera un sacudón de fortalezas, to...

ENCUENTROS

  He cerrado los ojos esta mañana, recién pude ver al frente un blanca capa por donde transitaban imágenes, de pronto, cuánto más resistía mi cuerpo, mis dedos, mis pierdas y mis manos se individualizaron acompañadas por la respiración que poco a poco asumía un ritmo desconocido. Abandono al pensamiento, a las ideas y a los sueños, a las palabras, a los deseos y a los nombres. Luego me levanté, abrí la ventana y empecé a correr para salir a la calle donde encontré partes de mí que creí abandonadas... javier  jcv