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SER FELIZ

-Soy feliz -dijo- Semejante osadía me halló desprevenido, desde entonces su alegría me desafía aun en los momentos más confusos y desesperados. ¿Qué es ser feliz?  En este tiempo de flagelaciones y mutilaciones mediáticas, de verdades clandestinas y  mentiras perfumadas. Cuando el sufrimiento deambula entre la oferta y la demanda, cuando el dolor de los pobres y  desdichados es la bandera de los ricos y poderosos... ser feliz es la más descarada irreverencia...  la cínica libertad de no saber cuánto se tiene o cuánto se pierde.

SÁBADO

No pudimos salir esa noche. Cuatro horas de intensa lluvia provocó que la escalinata se convierta en ruidoso y violento río que arrastraba piedras, botellas, ramas y zapatos abandonados. En los hechos, estábamos cercados por la lluvia que bloqueó la puerta, el techo y cuanto agujero  tenía la casa. Obligados a estrecharnos detrás de la ventana, veíamos a las gruesas gotas pasar por los postes de luz. Caían y rebotaban en el pavimento, luego, poco a poco se abrían camino en su eterno descenso  convertidas en charco y lodo. Preferimos no decir nada en tanto contemplábamos y escuchábamos a la lluvia. Jugamos con el aliento en los vidrios húmedos  e imaginamos a las gotas ocultarse en el pretil enmohecido del vecino, las imaginamos también perdidas en el mar.

DE MAÑANITA

DHARMA

MARÍA

Te escondes detrás de tus ojos María. Te hicieron creer en la mala suerte Y te empujaron a la cruz Echaron la culpa a tu tímida belleza, que, en todos los tiempos, sedujo incluso al Wasón, Una mañana, las cuñadas junto a tu marido trituraron el espejo y desfiguraron tus besos, no dieron tregua a tu vientre para que no tengas tiempo de ver el sol. Desde entonces, te ves en las telenovelas, en las vitrinas, en los maniquís. Cuando perdiste el miedo ajaron tu rostro, temblabas con tus hijos debajo la cama, mientras otros sudores se ahogaban en tu colchón. Se fueron sin besarte y sin tu caridad, con todo, hoy los que dicen amarte huyen por el jardín con tu corona, tu piel de rosa y el perfume francés. Con los años, aprendiste a prestar lágrimas y risas, a corromper a la noche para que encubra a los espíritus que descansan en el ático. Aprendiste a convencer a las calles para que no delaten que saliste sola. María Ahora duermes hasta más de las ocho, sabes que sus ...

OCTUBRE

-Descansemos, ya es muy tarde –dijo- apagó la lámpara y luego el televisor. Él prendió el cigarrillo y se puso los audífonos conectados al Mp3. -No tenías que estar aquí, y yo, no debí llegar –murmuró Ivonne- miró a otro lado y cerró los ojos. Él veía la ventana como observa el niño la puerta cerrada de su escuela, entretanto, sus labios rajados se humedecían con la punta de la lengua. La luz del sol entró por los surcos que dejó la cortina y descubrió el humo del cigarrillo momificado, recubierto por el polvillo gris que se deprendió de la alfombra. Él dormía acurrucado en un rincón, las frazadas cubrían todo su cuerpo menos los pies. Del otro lado, la cama despertó vacía. Por quinto día La Paz amaneció cercada. Las calles bloqueadas por micros, taxis, mesas, piedras y banderas, crespones negros en las puertas y niños jugando en el centro de las avenidas. Ivonne caminó muchas horas antes de llegar a su casa. En el trayecto se encontró con comerciantes, fabriles, alcohólicos...

DORMIR CONTIGO

Habituado a ver los mismos rostros mientras duermo, un día ingresó una mirada desconocida que detenía su respiración y festejaba su brillo. En este mundo de espejos todo parece igual, incluso las repentinas caídas que no tienen fin. La peregrina se abrió paso para obligarme a dar vuelta. No reconocí su luz ni la sombra que proyectaba sus ojos A pesar de las anchas avenidas y los rascacielos, nada cambió, al final y como antes, me senté en una banqueta desde donde observé a quienes transitan en mis sueños. Te acuerdas, cuando nos conocimos simulé tener prisa hasta que me detuvo tu contemplación que sin verla sabía que estaba ahí, insististe y planteé desafiar tu atrevimiento para huir con hidalguía, mas, tu forastera vigilia -que parecía perdida- fue lo único nuevo que encontré y me retuvo en este espacio eterno. Pasé raudamente por el Prado y corrí entré la prisa de los autos y el barullo de la confusión… llegué a la plaza y aún esperabas… nos hallamos y desde ento...