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La noche

 Despertó. Su  nublada mirada tardó en reconocer el enorme árbol.  Se incorporó y vio que a su alrededor se extendía una pradera, como un mar aletargado. Los pájaros silbaron en un coro desordenado, sus  alas se apilaron y apuntaron el vuelo al centro del cielo. Las ramas perdieron el control por el viento que chocó contra ellas, las nubes cubrieron el horizonte e hicieron del día la noche. Andrea corrió desesperada hasta que  cayeron sus piernas, el cuerpo se enfrió de repente, los ojos se perdieron en la oscuridad y al alma la encontró detrás de una ventana.  Muy lejos estaba  el enorme árbol, sin pájaros ni hojas.  La pradera respiró como el mar. Despertó. No abrió los ojos. La noche  infinita fluye igual que el río transparente.  Javier Calvo  Marzo 2023

Muy cerca

 Despierto mientras el cielo muta.  Abro la ventana, creo ver tu figura, tu caminar disperso entre las sombras, desde aquí,  tu respiración  parece rendirse. Me esfuerzo por imaginar la corteza de tus palabras, quiero recordar el color de tu voz con el que pintabas  mi nombre.  Desespero, tú no llegas y el sol está más cerca. Cierro la ventana, el ruido cubre  todos los espacios, la luz confabula contra sí misma. Javier Calvo  1 de marzo 2023

Respira

  -Uno,   dos,   tres,   cuatro,   cinco,   seis,   siete,   ocho,   nueve,   diez.  Ahora, expulsa el aire... despacio.  ... ¡Expulsa! ¡¡Expulsa carajo!! Carminia no volvió de la clase de yoga. Días después, la encontraron en un contenedor de basura. Sus parientes denunciaron a las autoridades que al cuerpo le faltaba tres dientes forrados en oro y los lentes de contacto color azul. Javier Calvo Vásquez  30 de diciembre 2022

TRIBULACIONES DE UN DESGRACIADO

  Lo encontraron desnudo, recostado en una mesa de carpintería. Las piernas y los brazos laxos extendidos en forma de ex; el busto con quemaduras de cigarrillo y cortes finamente realizados a ultranza, dejaban ver hileras de grasa. Del dorso sobresalía la punta de una costilla rota. Los testículos y el pene fueron mutilados, quedaba como testimonio un coagulo agusano donde las moscas murieron ahogadas. De la cabeza, que aún se batía como péndulo, se desprendían mechones recubiertos de sangre rancia, los ojos abiertos dejaban ver con facilidad el grito estéril. La piel amarilla, con matices verdes, brillaba gracias a los hilos de luz que desquebrajaban las rodillas y manos. Los dos policías que descubrieron el cuerpo permanecían en el lindero de la puerta, las sombras, que producía la luz blanca transparente de los celulares, parecían ir detrás del goteo insistente que llegaba de algún sitio. El sargento Freddy Méndez, al ingresar, cubrió su boca con un pañuelo desechable, la feti...

LABERINTOS DE LA DEMOCRACIA UNIVERSITARIA

  Aunque es una verdad de Perogrullo, es preciso recordar que la universidad autónoma (1930) no es ajena al campo político, porque es -en sí misma- el espacio de poder por el que luchan docentes y estudiantes. Hasta 1971, la disputa se libra en el escenario de las ideas y en las negociaciones políticas, distinguiéndose por no recurrir a la violencia ni al fraude, ya que ambas deformaciones -como diría Jaime Mendoza (1874 - 1939)- son excluyentes del espíritu universitario [i] .   El resultado de la elección de autoridades universitarias (en Asamblea universitaria y claustro posteriormente) representaba la hegemonía de una corriente de pensamiento al interior de la Universidad, no siempre a tono con la lucha discursiva librada en el país. Desde esa perspectiva, los rectores asumían un rol político preponderante en su relación con el Estado, lo que derivó -en muchos casos (1955, 1971)- en la intervención militar a los ambientes universitarios. Hasta el 21 de agosto de 1971, fe...

TAZAS DE TÉ

Se abre la puerta, mis ojos se empeñan en distinguir las manchas desequilibradas que ingresan con la leve luz, me esfuerzo por reconocer el olor al que no lo puedo nombrar, suplico a la memoria que revuelva mi tonta cabeza y me ayude a bautizar el aroma delgado, fino, tibio que se mueve como olas silenciosas. Vuelve la oscuridad y un suave vapor humedece mi rostro. Al dormir, el olvido se extingue y veo a mis a mis perros que se ocultan entre mis piernas esperando pedazos de carne y de pan mientras todos hablan, hablan, hablan, y yo, con la mirada en las papas y las acelgas que dan vueltas. En mis sueños, los días sin sol tienen nombre, brotan las carcajadas con los chistes de don Ramón, el llanto obedece al dolor de las piernas adormecidas que se sienten avivar con el orín afiebrado que se escurre. Despierto y retengo la respiración para saber si aún estoy viva, froto mis flácidos senos que, de cuando en cuando, aún transpiran, aún desean. Un día de esos, abandoné la idea de nom...

EN LA NOCHE

  Esa noche, recién conocí el brillo de tu pelo, la resolana de tu voz. Te hiciste memoria,  mas no ausencia, nunca olvido. Pasamos la noche en tinieblas, recuerdas,  dormiste sentada en esa piedra sin cerrar los ojos detenidos en mí, y yo, cubriendo tus pies helados con la sombra discreta de esa puerta desprendida, astillada. Cuando me alejé  de ti, el frío  hizo de mi sangre una escarcha fosilizada, esa sangre traviesa que con facilidad reconocía el bálsamo de tu sudor, entonces, volví y, en vez de morir, decidí contemplar tu soñar. La noche nos extravió en el universo, el silencio, el inmenso silencio destruyó a los  temores y celebró por no dejarnos en el abandono, a pesar de  vernos circular en sentido contrario. Javier Calvo Vásquez  31 de mayo 2022