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ALAMBRITO

Alan Vargas. Foto. Gentileza Jaime G. 25 de agosto de 2016  Su mesa estuvo tapaba todo el día. Dicen que muy temprano ordenó los anillos trenzados, los aretes de alambre y el letrero escrito con bolígrafo rojo “Se hacen simbas”.  -Luego cubrió la mesa con otro mantel y se retiró -dice Patricia que tiene su puesto artesanal en el mismo sector, conocido hasta hace algunos años como “De los hippies”-. Ahí se vende artesanías desde los primeros años del 90, a un comienzo todos eran artesanos que tendían sus paños en el suelo. Viajeros que se quedaban en Sucre unos días y después prolongaban su viaje interminable. Hoy quedan pocos artesanos, en su mayoría son comerciantes que instalaron casetas y ofertan su mercadería en condiciones más seguras. Ninguno se viste como hippie y no huele a pachuli.  Llegó la hora de guardar los collares de bambú, los anillos de plata, las coloridas chalinas de lana, de hilo y algodón; los aretes, las manillas y los prend...

EL PRESIDENTE FULERO Y EL ROBO DE LA REVOLUCIÓN

No existe la menor duda entre los bolivianos que Evo, no conforme con desoír la decisión del #21F, hizo trampa para ganar las elecciones #2010. Cansados de estas y otras tantas cochinadas vistas con paciencia y estoicismo puesta a toda prueba durante los últimos 13 años y nueve meses, la gente sale a las calles a protestar y exigir nuevas elecciones en su derecho legítimo de pretender tener representantes probos y medianamente honestos. Ante esto, el evismo lanza proezas discursivas que caen en el cinismo y en la mitomanía que, en vez de calmar las aguas, atizan las llamas de la insurrección pacífica encolerizada.  Entonces, lo que vimos el 10 de noviembre, es que el tramposo al verse descubierto sus más íntimos cómplices comienzan a pedirle que salga despacio y cierre la puerta. Como en el juego de cartas, los pillos escapan queditos antes que todos se enteren que los estuvo robando y lo agarren a patadas. Evo hizo eso, escapó como cualquier vulgar tramposo estafa...

BOLIVIA… ETERNA NOCHE DE FUSILES

-¡¡A desalambrar a desalambrar!! –Cantábamos- mientras subíamos las angostas calles de Potosí con el cristo crucificado como estandarte rodeado de banderas y estribillos  -¡El pueblo unido jamás será vencido! –Gritábamos- y desde las ventanas oscuras más de uno abucheaba.  -¡¡Comunistas!!  El mismo tono utilizaron los dictadores cuando culparon de todos los males a los rojos comunistas, sin serlo en realidad.  En ese tiempo ser comunista no tenía que ver con creer en Dios o ser marxista, solo marcaba el referente de quienes luchaban por la democracia.  El 10 de octubre de 1982 Siles Suazo jura como presidente, luego de dos interinatos civiles y más de 15 años de gobiernos militares. Al cabo de sus primeros 100 días de gestión, los trabajadores volvieron a las calles para protestar contra el “paquete hambreador”. A partir de entonces es común marchar contra el gobierno, sea quien esté en él, agarrarse a pedradas con la policía y ent...

EXTRAÑOS

Dijiste que te espere en la ciudad, que no tardarías en bajar. Entonces, apoyé mi cuerpo en un viejo poste de luz del barrio San Cristóbal y contemplé el cerro que serpentea el río Quirpinchaca, las diminutas luces amarillas que ahí solían brillar, titilaban como las estrellas. Mis ojos forcejeaban para hallar tu casa, ver cómo apurabas tus pasos haciendo el quite al lodo, a las piedras y a los perros que batían su cola al verte pasar y luego empujaban tus rodillas con la cabeza -cual toro rendido- friccionando sus chuños en tus manos.  Te acuerdas, siempre llegabas cansada, te avergonzabas cuando te abrazaba, sabías que tu sudor se pegaba en mi camisa. Tu rostro afiebrado recobraba su palidez acostumbrada cuando cruzábamos el parque, luego, quedábamos boquiabiertos al ver las afrancesadas casas que nos acompañaban hasta la plaza donde, como intrusos, nos sentábamos con temor en una de las banquetas, entretanto veíamos dar vueltas a los citadinos que nos revisaban de pi...

MIENTRAS DUERMES

Vi llorar de muchas maneras: entre gritos, entre silencios, entre mentiras, entre olvidos, mas nunca tus lágrimas entraron a la estadística y menos las de hoy. El fuego no se detiene porque mientras unos se esfuerzan por apagarlo, los pirómanos lo atizan al pregonar ser propietarios de la tierra, amén de advertir que es su derecho humano despojar el lecho a los indígenas, calcinar a los árboles, a los loros, a los jaguares, a las lagartijas, a los monos y a las tortugas. El presidente promete que el desarrollo y el bienestar llegarán de China, pero antes, dice, debemos matar a las vacas, quemar las praderas y los bosques. Luego, la televisión muestra carreteras asfaltadas y wiphalas descoloridas, en eso, vocifera el aplauso de gordos enternados, prósperos comerciantes y cholas con dientes de oro. Aquí, los académicos vestidos de azul, se esfuerzan con epítetos para responsabilizar del incendio al calentamiento global, a la derecha y al fantasma de Víctor Paz, entretanto, ...

SIN MI Y EN MÍ

Te acuerdas... Entretanto el sol moría en el  azul intenso del  cielo, en tu habitación la noche se hacía eterna. Entonces,  fuiste  la más amada por todos mis silencios, por las calles, por las ventanas, por los recuerdos, por las locuras y los sosiegos que  recreaban tu nombre, tu misterio, tus palabras,  tus ojos, tus labios, tu cansancio, tu rabia, tu apatía, tu risa y tus lágrimas  prohibidas a las que solíamos mentir sin pudor ni arrepentimiento. Javier Calvo Vásquez Sucre, 28 de agosto de 2019

A PESAR MÍO

Un día soñé correr por un cerro cualquiera con mis perros, junto a las locas cabras y mis queridos gatos.  Sabía que se trataba de un sueño, por eso mismo corrí con más fuerza superando los tropezones, esquivando las piedras, atragantado con la saliva gelatinosa y el sudor que nublaba mis ojos.  Sabía que era un sueño del que no quería salir.  En tanto daba saltos por el cerro lleno de baches y churquis, te observaba.. estabas a los pies del pino enano, tarareabas una vieja canción floydiana. ¿Cymbeline o Julia Dream? ¿Te acuerdas?  Desde entonces hablamos y permanecemos en silencio sin que nadie interrumpa. Sé que es un sueño del que despertaré en cualquier momento, …muy a pesar mío. Javier Calvo Vásquez